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“Más allá de su interpretación, estas mujeres tienen una humanidad que cala en el espectador”

Joaquín Galán cuenta con más de tres décadas de experiencia en el mundo del teatro. El ayudante de dirección de ‘Fuenteovejuna’, no obstante, se enfrenta en estos últimos meses a un reto apasionante y totalmente nuevo: trabajar con personas analfabetas que nunca antes se habían subido a un escenario. Cuando Lope de Vega la escribió, ‘Fuenteovejuna’ se concibió como una historia de colaboración entre los torturados vecinos de esta localidad andaluza. Hoy, representada por la compañía Atalaya-TNT, también es todo un ejemplo de superación.

En el marco de las XXXV Jornadas de Teatro del Siglo de Oro, organizadas por el Ayuntamiento de Almería, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, la Diputación Provincial, la Universidad de Almería y la Asociación Cultural Jornadas de Teatro del Siglo de Oro Almería, con el patrocinio de la Fundación Unicaja e INAEM, llega al Auditorio Municipal Maestro Padilla una obra muy especial. No solo por lo que encierra ‘Fuenteovejuna’, la historia de un pueblo que se revela contra su señor, sino por lo que esconden tras de sí las personas de etnia gitana que la representan. Todo un espectáculo que tendrá lugar este sábado día 21 a las 21 horas.

¿Cómo describiría ‘Fuenteovejuna’?

Partimos de la base de que es representada por personas que no son profesionales. La mayoría, incluso, son analfabetas, por lo que, a nivel de texto, ha habido que elaborar una versión asequible para ellas. Pese a eso, creo que nuestro dramaturgo, Antonio Álamo, ha logrado captar muy bien la esencia de lo que es ‘Fuenteovejuna’, pero sí es cierto que el desarrollo de la obra no tiene nada que ver con lo que se escribió en su día. No obstante, los temas principales están ahí.

¿Qué se va a encontrar aquel que acuda al teatro a ver esta obra?

Lo más destacable es que va a poder ver el trabajo que han desempeñado estas seis mujeres que no se habían subido nunca a un escenario y que se entregan en cada escena. Creo que esconde mucha verdad tras de sí. Más allá de su interpretación, tienen esa humanidad que cala completamente en el espectador.

¿Cómo empezaron a trabajar con estas personas?

Esto formaba parte de un proyecto de Atalaya y de su teatro social. A través de él, se planteó un taller para estas mujeres con el fin de ayudarlas en su día a día y, a raíz de esta actividad, vieron, por primera vez, teatro. Se quedaron alucinadas, y quisieron hacerlo. Empezamos interpretando ‘La casa de Bernarda Alba’ y, cuando acabó la gira, nos pidieron continuar. Entonces, iniciamos este proyecto con ‘Fuenteovejuna’. Les cambió la vida. Me quedo con la frase que pronunció una de ellas en una entrevista, cuando le preguntaron qué le suponía subirse a un escenario. Respondió que, desde que hacía teatro, se sentía mujer.

¿Qué tal asimila su entorno esta nueva afición por algo tan desconocido para ellas como es el teatro?

En un primer momento fue complicado, pues tienen una forma de pensar bastante lejana a la nuestra. De hecho, el entorno lo llevaba regular al principio pero, conforme se ha acercado a nosotros, ha visto que están protegidas y que somos de confianza. A partir de ahí ha sido más fácil. Las mujeres son felices haciendo esto, y eso es lo verdaderamente importante para sus seres queridos.

Volviendo a ‘Fuenteovejuna’, es una obra muy actual, en el sentido de que se trata de un pueblo que lucha contra las injusticias de las clases altas.

Es verdad que, dejando los tópicos a un lado, hay pocos pueblos más luchadores que el gitano. En estas reivindicaciones históricas han podido tener más razón en unas cosas y menos en otras, como todo el mundo, pero la lucha de la etnia gitana no la podemos negar. Entonces, creo que ellas se sienten muy identificadas con este contexto que sufre el pueblo de Fuenteovejuna, y lo reflejan muy bien.

¿Qué importancia le otorga a que se celebren eventos teatrales como estas Jornadas del Siglo de Oro?

Yo creo que el teatro clásico tiene que estar ahí siempre, porque son temas universales que hablan del ser humano, por lo que siempre están de moda. En el caso de ‘Fuenteovejuna’ hablamos del abuso de poder, y qué voy a contar ahí que no se sepa. Son temas tan inherentes al ser humano que nunca van a caer en el olvido. Por eso, creo que es necesario que se celebren estas Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. Es obvio que el teatro contemporáneo tiene que existir, pero los clásicos son los que perduran, porque son buenos, especiales y hablan de cosas que nos interesan. Imposible obviarlos.

¿Cómo ve actualmente la cultura teatral en España?

Yo diría que es bastante pobre, por denominarlo de alguna manera. En cualquier caso, es obvio que tiene poco apoyo. Creo que España no es un país de espectadores naturales, es decir, la gente no tiene costumbre de ir al teatro de forma asidua. En eso la culpa es, sobre todo, de la parte gobernante, de los gestores. Al pueblo hay que educarlo, y aquí somos de televisión, aunque lo que echen no tenga calidad. Se excusan diciendo que eso es lo que quiere la gente, pero no es cierto. Se debe despertar el interés de la audiencia por productos de calidad, acostumbrar a la gente al rigor y, entonces, lo reclamará cuando no se lo den. Pero si tú ofreces siempre mala calidad, generas desconocimiento, y nadie demanda otra cosa. Este aspecto es muy impor