Historia

Las JORNADAS DE TEATRO DEL SIGLO DE ORO tienen su origen en el año 1984 en el departamento de Lengua y Literatura Española del I.E.S. “Sol de Portocarrero” de Almería, gracias al empeño del profesor Antonio Serrano Agulló, con intenciones puramente pedagógicas.

Su impulso inicial vino dado por un grupo de profesores que querían mejorar el método de enseñanza del teatro, y especialmente del teatro clásico. Dicho método consideraba este arte escénico principalmente como “literatura dramática”, centrándose en cuestiones puramente literarias o lingüísticas (en sentido tradicional) y ajeno a cuestiones tan fundamentales como la “puesta en escena” o el “hecho teatral”. Con esta iniciativa se buscó una nueva forma de transmitir la especificidad del teatro, sus características propias, sus elementos plásticos y directos. Este cambio consistía en hacer que los alumnos no “leyeran” teatro, sino que lo “vieran”.

Todo aquello debía aplicarse con el rigor de especialistas en la materia. Los profesores César Oliva, José María Díez Borque, Luciano García Lorenzo, Agustín de la Granja, Mercedes de los Reyes o Piedad Bolaños fueron pioneros en esta labor. Después fueron muchos más los que llegaron hasta el estrado de las Jornadas.

Ese era el desafío. En un principio se trajeron compañías de aficionados, y las representaciones fueron en el Salón de Actos del Instituto o en el Salón de Actos de la antigua Escuela de Magisterio. La respuesta entusiasta del público hizo que muy pronto las Jornadas fueran adquiriendo un carácter más amplio, abriéndose al gran público de la ciudad y, posteriormente, a la provincia de Almería, hasta convertirse en uno de los festivales españoles más consolidados en su género. Un referente en las actividades en torno al Teatro del Siglo de Oro, y una cita primaveral ineludible para los amantes del Teatro Clásico.

La primera edición de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro se puso en marcha en 1984 con una conferencia del profesor Salvador Montesa. Fue una edición pequeña, con más ilusión que medios, pero que consiguió plenamente su objetivo de prender la llama de lo que sería el festival más adelante.

Desde entonces muchas son las compañías y personalidades que han pasado por las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro en sus años de historia. Por decir sólo algunos nombres, podríamos citar a compañías como la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Atalaya, TNT, Zampanó, Corsario, Teatro Fronterizo, Micomicón, Noviembre, Caleido, El Velador, Ur, Teatro de la Legua, Ron Lalá, Nao D Amores, Morfeo Teatro, Teatro Clásico de Sevilla, Antigua Escena, Axioma Teatro, Teatro de la Resistencia, José Maya, Siosi Teatro¨, La Chana Teatro… También directores como Miguel Narros, Helena Pimenta, Eduardo Vasco, Sergi Belbel, César Oliva, Laila Ripoll, Amaya Curieses, Manuel Canseco, Adriano Iurisevich, Eva del Palacio, Hadi Kurich o actores como Amparo Rivelles, Rafael Álvarez El Brujo, Adolfo Marsillach, José Maya, Ferrucio Soleri, Mari Carrillo, María Jesús Valdés, María Fernanda D’Ocón, Carlos Hipólito o Jordi Dauder. 

La presencia de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha sido una de las constantes del festival. Desde su primera actuación en el año 2001, la CNTC ha traído hasta Almería montajes como
El alcalde de Zalamea y Amar después de la muerte, de Calderón de la Barca, La dama boba, de Lope de Vega, La entretenida de Cervantes, Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina o la más reciente versión de La vida es sueño, también de Calderón. Otro de los grupos cuya historia se ha desarrollado ligada a las Jornadas es Zampanó Teatro, dirigido por Amaya Curieses y José Maya. En doce ocasiones han pasado por los escenarios almerienses con montajes tan reconocidos como Peribáñez  y el Comendador de Ocaña, de Lope de Vega, La primera versión de La vida es sueño, de Calderón y ya en 1986 representada en la iglesia de San Sebastián, el auto sacramental El hospital de los locos de José Valdivieso, consiguiendo que volviera a realizarse un auto sacramental en una iglesia de Almería por primera vez desde 1608.

Otros momentos importantes de las Jornadas han sido el montaje de
El gran teatro del mundo, de Calderón de la Barca, de la Compañía TNT dirigida por Ricardo Iniesta en el año 1996; La representación de Los cabellos de Absalón, de Calderón de la Barca en montaje de la Compañía Micomicón, dirigida por Mariano Llorente en el año 2000, o la recuperación del montaje de Antonio Gades para Fuenteovejuna, de Lope de Vega, por parte del Ballet Nacional de España en 2003. Además, el público de las Jornadas ha podido disfrutar de grandes adaptaciones a escena como la de José Luis Alonso de Santos de El Buscón, de Quevedo para la Compañía La Quimera o las que preparó Fernando Fernán-Gómez para los montajes de El Lazarillo, protagonizado por Rafael Álvarez, El Brujo  y para el montaje de El Tartufo de Molière con los actores María Fernanda D’Ocón y Roberto Quintana.

En la celebración de los 30 años, se quiso conmemorar el nacimiento de este evento con un programa de actividades de primer nivel, encabezado por el aclamado montaje de
La vida es sueño por parte de la Compañía Nacional de Teatro Clásico con la interpretación de Blanca Portillo como Segismundo. También la obra Yo soy Don Quijote de la Mancha, de la Compañía Metrópolis protagonizada por José Sacristán.

Las Jornadas también han querido implicarse en la creación teatral y han coproducido cuatro espectáculos: La primera versión de
La vida es sueño de Calderón de la Barca, junto a la Compañía Zampanó Teatro y el Centro Andaluz de Teatro; El parto de la Rollona y La Infanta Palancona de Francisco Navarrete y Félix Persio, en colaboración con el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y el Aula de Teatro de la Universidad de Almería;  El sueño de Cosme Pérez, de varios autores, en colaboración con el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, el Festival de Chinchilla y el Festival de Olmedo y El invisible príncipe del baúl de Álvaro Cubillo, espectáculo dirigido por Juan Dolores Caballero y  coproducido con la compañía sevillana Teatro del Velador, el Festival de Almagro y el de Olite que se representó en Almería en la edición de 2012.